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SOÑANDO EN ALFA CENTAURI

¿Podremos alcanzar y colonizar otros planetas?

Carl Sagan fue uno de los grandes científicos, pero también fue celebridad, escritor, profesor, escéptico y librepensador. Uno de los más influyentes y comprometidos con la divulgación científica que desde muy pequeño soñaba con los misterios del universo. Ahora que nuestra sociedad se encuentra inmersa ante uno de los mayores retos de nuestra historia como especie para seguir manteniendo el equilibrio de la Tierra, quisiera compartir una de las muchas reflexiones que Carl Sagan nos dejó:

¿Podremos aventurarnos en el espacio? ¿Podremos mover mundos, rediseñar planetas y expandirnos a sistemas estelares vecinos? Nosotros que no podemos ni mantener en orden nuestro planeta asolado por rivalidades y odio. Que saqueamos nuestro entorno y nos matamos los unos a los otros a base de ira y falta de atención. Una especie que hasta hace muy poco estaba convencida de que todo el universo le pertenecía para su propio beneficio.

No sé muy bien si existe un “nosotros”. Con nuestras costumbres actuales y nuestras convenciones sociales, ¿Quién estará ahí fuera? Si seguimos acumulando poder en vez de sabiduría, lo más probable es que acabemos destrozándonos a nosotros mismos. Nuestra existencia en ese tiempo lejano requiere un cambio en nuestras instituciones y en nosotros mismos. ¿Cómo podría atreverme a adivinar el futuro del ser humano a muy largo plazo? Eso será creo cuestión sólo de selección natural. Si nos volvemos aunque sólo sea un poco más violentos, más cerrados, más ignorantes y más egoístas de lo que somos, es más que probable que no tengamos futuro.

Si eres joven, es posible que veas como pisamos asteroides cercanos a la Tierra o incluso Marte durante tu vida. En el momento en el que ya estemos preparados para asentarnos en otros sistemas planetarios, aunque sean los más cercanos, ya habremos cambiado. El mero transcurso de tantas generaciones nos habrá cambiado, las diferentes circunstancias en las que viviremos nos habrán cambiado. Somos una especie muy adaptable.

No seremos nosotros los que lleguemos a Alfa Centauri o a otras estrellas cercanas, será una especie muy parecida a nosotros, pero con muchos de nuestros puntos fuertes y muy pocas de nuestras debilidades, una especie marcada por sus circunstancias, más parecidas a aquellas por las que originalmente evolucionó, con más confianza, más previsora, más capaz y más prudente. La clase de seres que queríamos para representarnos en un universo, que según sabemos, está lleno de especies más antiguas, más poderosas y muy diferentes.

Las enormes distancias que separan las estrellas son providenciales. Esa cuarentena la disipan solamente aquellos con el suficiente autoconocimiento y juicio como para viajar con seguridad de una estrella a otra. A nuestros lejanos descendientes, separados con seguridad en muchos mundos del sistema solar y más allá, les unirá su herencia común, su respeto hacia su planeta de origen y el conocimiento de que, a pesar de haber más vida, los únicos humanos de todo el universo, proceden de la Tierra.

¿Seguiremos acumulando poder o sabiduría?

Alfa Centauri

 

 

 

 

 

Viajando en las mareas

El mar, la vía de escape que más echo de menos en estos tiempos de coronavirus y cuarentena. Pero, a pesar de no ser lo mismo, tengo la suerte de poder «viajar» a través de las imágenes.

Viajando en las mareas

 

 

 

 

Flor de la abeja

 

O también denominada «Orquídea avispa» (entre otros nombres). Podemos encontrarla en diversos lugares del Mediterráneo como en prados, lugares con arbustos, bosques con suelos areniscos, etc.,. En cambio, mi amigo Fran Rubia y yo encontramos un buen grupito bajo unos cuantos olivos.

 

 

 

 

Verde que te quiero verde

Si ajustamos la mirada cuando pasamos junto a un río, acequia o cualquier tramo de agua; podremos deleitarnos de las texturas, reflejos y colores que allí se encuentran. Bien lo sabe el insecto zapatero (Gerris lacustris) y, por eso, casi siempre vive navegando sobre el agua.

 

 

 

EUROPEAN WILDLIFE PHOTOGRAPHER OF THE YEAR 2019

El pasado viernes 25 de noviembre, tuve el gran honor de recibir el primer premio de la categoría hombre y naturaleza del prestigioso concurso GDT European Wildlife Photographer of the Year, con la fotografía «Mis manos» perteneciente al proyecto.

Me gustaría agradecer al jurado por haber decidido que «Mis manos» sea la ganadora, pero también agradecer a todas las personas que hacen posible que la GDT sea una realidad que ayuda a mostrar trabajos como este. Realidades que se encuentran muy cerca de nosotros, aquí en Europa.

Realmente, no es una imagen bonita sino todo lo contrario, la imagen muestra el estado en el que se encuentran muchos de los recintos que habitan estos animales en los diversos zoológicos. Este tipo de espacios son una de las principales causas de uno de los indicadores de falta de bienestar animal más utilizados: las estereotipias (que son movimientos y acciones repetitivas sin un fin determinado). “Mis manos” es un ejemplo de estas estereotipias; se hizo en el zoológico de Madrid (España) y muestra a un mandril que, cada cierto tiempo, volvía al cristal y lo golpeaba dejando sus huellas impregnadas.

Este reconocimiento ayudará sin duda a seguir haciendo más fuerte a <<Almas Confiscadas>>. El proyecto personal al que pertenece esta fotografía y que podéis seguir a través de www.theconfinedsoulsproject.com

Winner, man and nature: My hands